A diferencia de las veces anteriores en las que
comencé recomendando un libro, en esta oportunidad encabezaré esta sección
sugiriendo una película que nos introducirá de modo magistral en la segunda
parte de la trilogía Caballo de Fuego.
El film se titula Hotel Rwanda y está
protagonizado por Don Cheadle y dirigido por Terry George.
Es la historia verídica del ruandés Paul
Rusesabagina (vayan acostumbrándose a estos nombres largos y difíciles de
pronunciar), gerente de un hotel en Kigali, capital de Ruanda, a quien, en
abril de 1994, le tocó vivir una de las masacres más crueles y espantosas de la
historia de la Humanidad: el genocidio de tutsis y de hutus moderados a manos
de los hutus radicalizados, también llamados interahamwes, que en kinyarwanda significa “golpeemos juntos”.
¡Qué película excepcional! Nos muestra al ser
humano en su bajeza más profunda, pero también en su grandeza más elevada, ésa
que lo revela como criatura divina.
La realidad tan abyecta que se vive hoy en la
parte oriental de la República Democrática del Congo es, en gran parte,
consecuencia del genocidio
del 94, tan bien expuesto en Hotel
Rwanda. ¿Por qué? Porque Ruanda y la República Democrática del Congo son
vecinos, y, en el 94, después de la masacre, los interahamwes huyeron de su país y se refugiaron en el Congo, donde
continuaron con los saqueos, las violaciones y las matanzas. Los interesados en
expoliar al Congo de sus recursos minerales se han servido hábilmente de este
odio tribal.
Otra película que, estimo, nadie debería dejar de ver es El concierto. De origen ruso, la protagonizó Aleksey Guskov y la dirigió Radu Mihaileanu. Al igual que Hotel Rwanda, está basada en hechos reales. Quiero agradecer a mi querida lectora Angie Kasparian por su generosidad al recomendármela. ¡Cómo me emocioné! ¡Cómo lloré con el final! Aclaro que de alegría. La música de Tchaikovsky (uno de mis compositores favoritos) en el marco de la historia de Andreï Filipov suena aún más bella, si eso es posible.
Filipov es un eximio director de orquesta quien,
por haber transgredido las normas del régimen en Rusia, es expulsado del
Bolshoi. Para sobrevivir, acepta trabajar de nuevo en el famoso teatro como
empleado de la limpieza. Filipov sueña con volver a tocar la pieza de
Tchaikovsky que en su momento no le permitieron terminar: Concierto para violín en D mayor. Tal vez su sueño esté a punto de
convertirse en realidad, aunque no será fácil lograrlo. El personaje del amigo
de Filipov, el contrabajo “Sasha”, encarnado por Dimitri Nazarov, es
entrañable.
Mi querida amiga Adriana Brest me prestó la obra de teatro La tercera palabra, de Alejandro Casona. La leí rapidísimo y me encantó. Es la historia de Pablo, un muchacho criado por su padre en la soledad de la montaña, lejos de los seres humanos, de la ciencia y de la tecnología, y que, luego de la muerte de éste, va a vivir con sus tías. La reinserción de Pablo en la sociedad constituye el centro de la trama. A Pablo, todo lo asombra, para él todo es nuevo y desconcertante, en particular un sentimiento al que no acierta a definir, no sabe cómo llamarlo; finalmente lo bautiza como “la tercera palabra”.
Esta obra de teatro me hizo pensar en otra que disfruté muchísimo en mi adolescencia: Las de Barranco, de Gregorio de Laferrère. Formaba parte de los libros que la profesora de Literatura nos daba para leer, y resultó una novedad porque era una historia cautivante. Siempre nos obligaba a leer libros destinados a que mis compañeros detestasen la literatura, pero en el caso de Las de Barranco no consiguió el objetivo. Otro libro que leí “obligada” en el colegio y que me atrapó durante varios días fue Rosaura a las diez, de Marco Denevi. Aún conservo en mi biblioteca el ejemplar usado que mi mamá me compró. Amé esta historia de intriga, amor, pasión, engaño y timidez. Se hizo la película en la época de oro del cine argentino, protagonizada por Juan Verdaguer y Susana Campos. No la vi, pero supongo que debe de ser interesante.
Por último, quiero contarles que durante el mes de agosto la compañía Juventus Lyrica pondrá en escena en el teatro Avenida la ópera Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti, cuya dirección escénica estará a cargo de Leonor Manso. Aquí les dejo el link para más información.
Es una hermosísima pieza del bel canto, de ésas que tan bien
interpretaba “la divina Four”. Y, como no podía ser de otro modo viniendo de
mí, es una trágica historia de amor.